El método
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Lo que más escucho
Si lo tuyo no aparece aquí, escríbeme igual: en la primera sesión te digo con honestidad si puedo ayudarte o te oriento hacia quien sí.
Llegas a la noche sin haber parado
Y cuando por fin te sientas, la cabeza sigue en la lista de mañana. Descansar no te descansa.
Explotas y después te sientes culpable
Gritas por algo pequeño, pides perdón, te prometes que no se repite. No es falta de amor: es falta de pausa.
Tus hijos te necesitan y tú necesitas un minuto
Las dos cosas son verdad. Hay actividades que los entretienen de verdad mientras tú respiras.
No sabes cuándo dejaste de ser tú
Tenías gustos, música, una forma de pasar la tarde. Siguen ahí, debajo de la logística. Vamos a buscarlos.
Diez minutos y lo que tengas en casa
Diez minutos de verdad
Cada pausa creativa cabe en el hueco entre la tarea y la comida.
Psicología con evidencia
Regulación emocional, atención plena y activación conductual, traducidas a papel, hilo o témpera.
Tus hijos también juegan
La mitad de los materiales son para ellos: mientras ellos hacen, tú respiras.
Psicología que se hace con las manos
Diez minutos de manualidad guiada para nombrar una emoción, bajarle el volumen y volver a ti. Sin talento, sin materiales caros, sin hacerlo perfecto. Regulación emocional, atención plena y activación conductual, traducidas a papel, hilo o témpera. No es un tratamiento ni sustituye uno: si lo que sientes pesa demasiado, lo hablamos en sesión.
Este espacio no atiende urgencias. Si tú o alguien cerca está en riesgo, llama a la Línea 106 (salud mental) o al 123.
Pedir ayuda también es cuidarse
Una primera sesión por videollamada para contarme qué está pasando. Sin compromiso de continuar: te respondo en menos de un día hábil.